Malamalama Travels | Turismo en alerta. La realidad de uno de los sectores más afectados por el coronavirus
Empezó con su tabla entre olas asturianas y terminó en un surfcamp en Senegal. Con esas experiencias, le surgió una idea, diseñar viajes diferentes de turismo sostenible. Este madrileño, fotógrafo, buena persona y buen cocinero, es Eduardo Lalanda, director de Malamalama Travels. Por Maskao Magacín
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Turismo en alerta. La realidad de uno de los sectores más afectados por el coronavirus

Entrevista publicada originalmente en Maskao Magacín

Empezó con su tabla entre olas asturianas y terminó en un surfcamp en Senegal. Con esas experiencias, le surgió una idea, diseñar viajes diferentes de turismo sostenible. Este madrileño, fotógrafo, buena persona y buen cocinero, es Eduardo Lalanda, director de Malamalama Travels.

Su centro de operaciones está en Madrid, en Villaviciosa de Odón. Desde aquí “recorre” el planeta cada día en busca de destinos para diseñar viajes a medida. Aunque en este último tiempo, sus recorridos no son más lejanos que los de cualquiera de nosotros, confinados en casa. Con la crisis sanitaria, empezaron los problemas, en un primer momento hubo que repatriar clientes desperdigados por el mundo y ahora toca ver cómo salir de ésta y reinventarse. Pero Edu es optimista y a pesar del tremendo golpe del virus al turismo, él no ha parado de trabajar.

¿Cómo surge lo de crear Malamalama Travels?

Eduardo Lalanda, director de Malamalama Travels

Edu Lalanda, director de Malamalama Travels / Foto Malamalama Travels

Yo trabajaba en una escuela de surf en Asturias y en un surfcamp en Senegal. Los veranos en el Cantábrico y los inviernos en África. Tanto trabajar con gente, dando clase, llevándoles de visita a sitios, conviviendo con ellos, me di cuenta que mucha gente quiere viajar pero por el idioma no se atreven o les impone mucho respeto ir solos a la montaña o al mar, o simplemente no tienen tiempo. Entonces pensé que esa experiencia que había adquirido podía emplearla en diseñar viajes distintos y llevar a esos viajeros a sitios que de otro modo no conocerían. Y en ello estamos.

¿Qué requisitos se exigen para montar una agencia de viajes?

Por un lado están los típicos de cualquier negocio; constitución de la sociedad, alta en autónomos, notaría, etc. También nos obligan a darnos de alta en la Consejería de Turismo para obtener nuestro título-licencia. Para conseguir el título, además de mucho papeleo, tenemos que tener un seguro de Responsabilidad Civil y un seguro de Caución que nos cuestan un dinerito al año, y que sirven para garantizar derechos y seguridad de nuestros clientes. Sin esta licencia, “en teoría”, no puedes vender viajes combinados, que son todos los paquetes de viaje que incluyen varios servicios.

¿Por qué ‘en teoría’, no se pueden vender paquetes de viaje sin la licencia?

Porque hay muchísimo intrusismo en nuestro sector. Son muchas las asociaciones deportivas, vecinales, grupos de colegas, escuelas deportivas, que están organizando viajes combinados sin tener licencia y eso es ilegal, pero el consumidor no lo aprecia. Bueno, no lo aprecia hasta que vienen los dramas y hay que tirar de seguros y abogados.

Según vuestra web: “Malamalama significa en Hawaiano ‘luz del conocimiento’. La búsqueda de esa luz es nuestra motivación”. ¿Cómo se lleva eso a la práctica?

Siempre he visto el viaje como el mejor modo de adquirir conocimiento ajeno, pero sobre todo, propio. Séneca decía que “Viajar y cambiar de lugar revitaliza la mente” y ese es nuestro objetivo. Saliendo un poco de tu zona de confort, te pones a prueba, conoces tus límites y poco a poco, esa zona de confort se hace más grande. Lo que hacemos en Malamalama Travels es llevar a nuestros viajeros hasta esa frontera, pero de un modo controlado, con paracaídas, por así decirlo.

Vuestra oferta es amplia, con destinos y rutas poco masificadas, ¿cómo buscáis esos destinos?

Lo cierto es que las fuentes son muy diversas. Algunos viajes surgen de ver un documental, leer un libro, ojear una revista o antiguos sueños que te vuelven a la cabeza. Otros, historias que te cuenta gente. Ves algo que ha hecho alguien y piensas “yo quiero hacer eso”. Y si yo quiero hacer eso, seguro que hay más gente que quiere. Una vez que tienes la idea en la cabeza, hay que desarrollarla, estudiar mapas, bibliografía, documentales.

Hoy en día internet ayuda mucho, pero me gusta visitar la Librería Desnivel, en Madrid, que tiene de todo y siempre es una fuente de inspiración con un aire de romanticismo, de explorador del XIX. Una vez que está todo claro, hay que hacer contactos. Ahí entra internet y el correo electrónico. También las ferias, sobre todo Fitur, ayudan mucho.

Una vez que decidimos quién nos va a dar el soporte en destino viene la parte más fea, hacer números y ver si nuestras locuras son viables. Para terminar hay que envolverlo, conseguir material audiovisual, contar la historia y para eso, nada mejor que hacerlo sobre el terreno.

Edu trabajando durante el confinamiento en su “cuartel general” de Villaviciosa de Odón

Edu trabajando durante el confinamiento en su “cuartel general” de Villaviciosa de Odón / Foto Malamalama Travels

¿Cuáles son vuestras ofertas?

Somos especialistas en montaña y surf. Nuestros destinos estrella son Nepal en montaña y Sri Lanka en surf. También viajamos a destinos de montaña como Tanzania, Kirguistán, Eslovenia o Austria. Y de surf a Bali, El Salvador, Australia, Marruecos y Azores. Por supuesto también tenemos viajes en la península, sobre todo en el Cantábrico. Además, hacemos todo tipo de viajes a medida.

Y explota la pandemia, ¿en qué momento os pilla?

La verdad es que estábamos en un momento muy bueno. A punto de cumplir dos años de trabajo, empezábamos a ver los frutos y un poco de luz al final del túnel que es esta locura de emprender y seguir un sueño. Era justo el momento de empezar a promocionar el verano y nuestra temporada alta que es el otoño, la época buena para Himalayas, muchos destinos de surf y de pronto nos ha venido este frenazo en seco.

¿Habéis tenido que traer grupos o personas de regreso?

Sí, ha habido unos cuantos, pero por suerte no teníamos ningún grupo gordo. Cuando tienes que repatriar a una o dos personas es infinitamente más sencillo que un grupo de quince. Es más fácil colarlos en un avión.

La verdad es que ha sido una locura. Lo normal, cuando hay que hacer repatriaciones, es que sea desde un destino puntual (desastres como un volcán en erupción o un terremoto). En esos casos hay multitud de aviones saliendo desde ese destino a todas partes. El problema en esta ocasión fue que hacían falta vuelos desde todos los destinos hacia todas partes, porque había gente en distintos puntos queriendo volver. Una auténtica pesadilla logística. Pero al final ha terminado bien y nuestros clientes están en casa con sus familias.

¿Os ha ayudado el Ministerio de Asuntos Exteriores o las compañías aéreas?

La gestión del Ministerio de Asuntos Exteriores ha sido deficiente, no hubo apoyo a las agencias que estábamos dejándonos la piel para traer a nuestra gente a casa, pero lo cierto es que era una situación muy difícil, ya llegará el momento de valorar en qué medida podrían haberlo hecho mejor. Las aerolíneas (algunas, al menos), pese a lo monolíticas que son, se han portado bastante bien y han sido muy flexibles para que no fuéramos solo las agencias quienes nos comiéramos el marrón.

Gestionar una agencia de este tipo requiere una gran dedicación, tiempo y energía. Presentar el “producto” en ferias de turismo es fundamental. / Malamalama Travels

Gestionar una agencia de este tipo requiere una gran dedicación, tiempo y energía. Presentar el “producto” en ferias de turismo es fundamental. / Malamalama Travels

Viajar se ha convertido en algo económico, con plataformas online llenas de oferta. ¿Esta crisis revalorizará a las agencias de trato más personal?

Sí, obviamente, mucha gente está empezando a darse cuenta de que lo barato sale caro y que una persona sabe más y es más flexible que una página web. En esta crisis se ha visto claramente la diferencia entre contratar con un profesional o con una máquina. Por ejemplo, con las repatriaciones, como agencias de viaje tenemos obligación por la Directiva de Viajes Combinados, de repatriar a los clientes sin coste, cosa que no afecta los “monstruos” online de venta de billetes.

Tenemos obligación de tener un teléfono de emergencias operativo las 24 horas, mientras que ellos a veces no publican ni un email de contacto. Son muy baratos, pero cuando pasa algo se lavan las manos. De hecho, algunas de las repatriaciones que hemos hecho eran de clientes de empresas online que se anuncian en la tele, y por supuesto, sin ningún beneficio comercial para nosotros, pero había que ayudar.

Yo personalmente he estado hablando a las cuatro de la tarde con gente que estaba abandonada en Centroamérica y a las cuatro de la mañana con otro que se había quedado en el Sudeste Asiático, y entre medias, con aerolíneas, embajadas, abogados y demás. Pero bueno, a mi se me pone la carne de gallina cuando un viajero me escribe para darme las gracias y decirme que ha llegado a casa.

¿Podrías cifrar las pérdidas que os está ocasionado esta crisis?

Ni puedo ni quiero, la verdad. Llegará el momento de hacerlo, sin duda, pero hasta que no veamos un final de esta locura no podremos hacer números. De todos modos, para una empresa emergente como la nuestra, más que en dinero, que también, mediremos la crisis en tiempo de recuperación. Yo creo que tardaremos un año en volver a estar como estábamos en enero.

¿Hay o habrá algún tipo de ayudas específicas para las agencias como Malamalama?

Específicas no hay. Tenemos las generales de todos los empresarios y autónomos españoles más las de la Comunidad de Madrid. Hay una línea de préstamos ICO específica para el sector del turismo, que se desarrolló con el desastre de Thomas Cook y ahora se ha ampliado, pero no es muy accesible para los que somos pequeñitos, está más destinada a hoteleros y touroperadores.

¿Qué medidas pondrías en marcha para reactivar el sector de las agencias de viaje?

Como dice la canción “yo no quiero que me den nada, quiero que me pongan donde hay”. Por eso creo que, aunque ahora puedan ser importantes las ayudas directas para mantenernos a flote, lo que necesitamos es fomento del turismo y buen soporte comunicativo para las agencias.

Por un lado, serían buenas políticas como las que se están estudiando en Andalucía, de hacer un bono turístico, que consistiría en desgravaciones sobre la renta a las personas que hagan viajes en el interior. Eso ayuda y pone el dinero en movimiento. Por otro lado, las agencias de viaje necesitamos una importante mejora en la comunicación. Casi todo el sector sigue viviendo en el siglo XX, imprimiendo catálogos y vendiendo cara a cara. Tenemos que modernizarnos de una vez por todas, pegar fuerte en redes sociales, modernizar los canales de venta y plantarle un poco cara a los grandes. Un apoyo extraordinario del gobierno debería ir por ahí, financiando campañas de comunicación, desarrollo de páginas de venta y formación para los directivos.

De todos modos, lo más importante sería que los políticos aprendieran a escuchar y callar. Ninguna de las medidas que se están tomando son aconsejadas por profesionales del sector, solo son decisiones de políticos. No se escucha a las asociaciones de agencias de viaje ni otras agrupaciones de empresarios del sector, aunque eso no es nuevo. Sin embargo, se dedican a soltar lo primero que se les pasa por la cabeza sin plantearse el palo brutal que significa para millones de trabajadores. Cuando a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se le ocurre salir diciéndole a la gente que no reserven viajes, está destruyendo empleos y retrasando la recuperación del sector. Lo mismo pasa cada vez que nuestro gobierno anuncia medidas “posibles” y la gente se da cuenta de que no hay plan. Lo mismo pasa cada vez que las asociaciones de consumidores FACUA y OCU sacan comunicados alertando sobre los peligros de contratar viajes. Se han lanzado todo tipo de mensajes negativos, muchos sin fundamento, y va a costar sangre, sudor y lágrimas revertirlos.

El turismo es una de las principales industrias de España, ¿crees que empezaremos ‘por casa’ para apoyar al turismo nacional?

Desde luego, el turismo de proximidad va a ser clave. España tiene un millón de destinos maravillosos. Con playas de surf espectaculares y montañas que quitan el hipo, sin necesidad de ir a Costa Rica o a Kirguistán. En el momento en que empecemos a viajar, tenemos que apoyarnos entre nosotros. Ayudar a los hoteles, restaurantes y empresas de actividades de aquí a que salgan del agujero. Cuanto más trabajen, más empleo, más impuestos, y antes volveremos a la normalidad. Hay que tener en cuenta que el sector aporta 150.000 millones de euros al PIB y ocupa a casi 3 millones de personas, y las pérdidas para este año, se estiman ya en 124.000 millones de euros.

Mucha gente tendrá miedo o reparo a viajar después de esta crisis, ¿cómo imaginas el turismo después de la pandemia y cuándo crees que empezará a despegar?

Obviamente va a llevar tiempo vencer el miedo. Estimamos que en otoño empecemos a despegar, aunque no creo que lleguemos a tener el buen momento que había hasta dentro de un año o dos. Creo, sin embargo, que esto puede traer cosas buenas. Posiblemente resurjamos con un modelo de turismo más sostenible y más racional. También creo que mucha gente va a volver a las agencias para recuperar la seguridad y la confianza en el viaje. Va a revalorizar al sector y a sus profesionales.

Renovarse o morir, ¿cómo se reinventará Malamalama Travels, nuevos proyectos?

Ahora mismo estamos aprovechando el encierro para trabajar en desarrollo de viajes nuevos, así que cuando nos dejen, tendremos muchas novedades.

Estamos preparando varias experiencias en España, como un surfcamp en Asturias para solteros con hijos, nos llevamos a los niños a surfear y al mismo tiempo a los padres a andar por la montaña, comer bien y visitar sidrerías. También al exterior estamos preparando viajes de buceo en Tailandia, vamos a relanzar el de Bali para entrenar en CrossFit Wanderlust y hacer surf; trekkings por los Alpes Julianos y los Cárpatos. Además, estamos a punto de lanzar el Club Deportivo Malamalama, que siempre fue una de mis ilusiones

Los viajes organizados por Malamalama buscan crear turismo sostenible, con acciones que favorecen a las comunidades que se visitan, más allá del puro aspecto comercial. Con un intercambio real de culturas y experiencias como esta clase de surf para niños de un orfanato en Senegal. / Malamalama Travels

Los viajes organizados por Malamalama buscan crear turismo sostenible, con acciones que favorecen a las comunidades que se visitan, más allá del puro aspecto comercial. Con un intercambio real de culturas y experiencias como esta clase de surf para niños de un orfanato en Senegal. / Malamalama Travels

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