Estepas, caballos, sietemiles, yurtas y hospitalidad. Estas son las cinco palabras que me vienen a la cabeza cuando pienso en Kirguistán. Un país desconocido para la mayoría y que ofrece una gran variedad de actividades para el visitante tranquilo, amante de la naturaleza, pero también para los deportistas más atrevidos.

Esta República, se encuentra situada en Asia Central, ubicada en plena Ruta de la Seda por la que atravesaban mongoles o turcos y que dejaron, como podrás comprobar, su poso en el país. Por otra parte, la región conserva aún cierta influencia rusa, que tras más de 100 años de dominación, sigue estando presente hoy, sobre todo en la capital, Bishkek.

Esta peculiar mezcla, unida a la belleza sobrecogedora que domina toda su extensión, hace del viaje a Kirguistán una experiencia diferente y maravillosa.

LA HOSPITALIDAD KIRGUISA

Su población, que no llega a los seis millones de habitantes, es principalmente agrícola y ganadera y siguen llevando, en parte, una vida seminómada. Si bien es cierto que la mayoría de los pastores cuentan con una casa confortable en las llanuras para el invierno, continúan subiendo en verano a lugares más elevados, en busca de los pastos más verdes para sus rebaños.

Es por esto, que en las zonas más altas, a medida que el viajero se va adentrando en el interior del país, encontrará las tradicionales yurtas, unas sencillas pero acogedoras cabañas donde se albergan en la época estival. Estas tiendas, construidas con maderas y lienzos de diferentes tejidos no han cambiado mucho a lo largo de los años y otorgan al lugar un encanto y una peculiaridad irrepetible.

Puesto que el turismo no está aún muy masificado (otra razón para realizar este viaje lo antes posible), no es extraño que los lugareños, con su carácter afable y hospitalario, se paren a charlar con los visitantes e incluso les inviten a sus yurtas a pasar el rato.

GASTRONOMÍA Y PAISAJE

Si tienes suerte, puede que en estas visitas disfrutes de un chakchak, delicioso postre elaborado con galletas, pasas y miel, o de sus tradicionales bebidas como el Kumís o su té, servido a la mitad del vaso, como manda la tradición. Los kirguises consideran de mala educación llenar el recipiente, puesto que se enfriará antes que si lo mantienes en la tetera, de la misma manera que entienden como una falta de respeto rechazarlo.

Sin embargo, para mí, y sin menospreciar esta tradicional característica, lo mejor de Kirguistán son sus paisajes. Las montañas majestuosas sorprenden desde sus bases y quitan la respiración, no solo de modo figurado, del escalador que consigue llegar a sus cimas. Sus espectaculares lagos, los verdes valles, los inmensos glaciares, parques naturales, gargantas y una fauna y flora peculiar, que puebla tan maravilloso espectáculo.

Todo ello,  te hace sentir la libertad en cada poro de la piel, y convierte la experiencia en una sucesión de imágenes, difíciles de olvidar, que quedaran atrapadas en la retina del visitante, y ahí seguirán durante el resto de su vida.

Campamento de Yurtas en Kirguistán

Tres formas diferentes de disfrutar Kirguistán 

La variedad de la orografía de Kirguistán te ofrece la posibilidad de realizar diferentes viajes, y te permite disfrutar del país independientemente de lo intrépido que seas o la forma física en la que te encuentres.

Aún así, aunque te decidas por un viaje de senderismo tranquilo, necesitarás un mínimo de entrenamiento. En Kirguistán podrás poner a prueba tu resistencia, sea mucha o poca, en las numerosas rutas de trekking, de diferentes niveles de dificultad,  o escalando uno sus muchos picos, o de los tres sietemiles que se erigen en distintos puntos de la región.

Pero también hay posibilidad de realizar un viaje más tranquilo, recorriendo la ruta de la seda, o disfrutar de los paisajes desde la relativa comodidad de un helicóptero, o un jeep 4×4. O si lo prefieres puedes recorrer los fastuosos senderos a lomos de un caballo, o de una bicicleta de montaña. Como ves, las posibilidades a la hora de deleitarse con este curioso país, conocido como la Patagonia asiática, son muy diversas.

trekking por Kirguistán la Patagonia de Asia

Trekking en el paraíso montañoso de Kirguistán

Kirguistán es un destino perfecto para senderistas y apasionados del turismo activo. Entre sus montañas  y valles se encuentran los mejores trekking del mundo, de diversa complejidad, pero con un denominador común: la belleza salvaje y virgen del entorno.

La variedad de rutas es muy extensa, pero mi zona preferida está situada en el suroeste del país.  En este curioso cuerno occidental, que dibuja la frontera entre Kirguistán y las vecinas Tayikistán y Uzbequistan, y situado entre las cordilleras de Fergana y Pamir Alay, es donde podremos encontrar joyas como la ciudad de Osh, el pico Lenin o la cordillera de Turquestán, una de mis favoritas para un trekking de dificultad media.

Esta ruta se adapta a las habilidades del excursionista que se acaba de iniciar en esta práctica, pero también ofrece retos interesantes a los más curtidos, por lo que es perfecto si lo vas a hacer en compañía, y no todos tenéis el mismo nivel.

Eso sí, el país ofrece muchas más alternativas. Para trekkers experimentados, recomiendo los senderos del Tien Shan, para llegar al campo base del pico Tengri, y si es tu primera salida, en esta misma zona, en las inmediaciones del lago Son Kul podrás encontrar el lugar perfecto para esta iniciación.

Equipo de expedición parte hacia el campo 2

El Pico Lenin, Kirguistán desde un sietemil

Kirguistán es un país de referencia para alpinistas de todo el mundo. Con sus tres sietemiles, Lenin (7134 m), Khan Tengri (7010 m) y Pobeda (7439 m), ofrece retos de diferente dificultad, sin subestimar en ningún caso la complejidad que supone ascender a tal altitud.

El pico Lenin es el menos técnico de los tres y uno de los más accesibles del mundo. Esto hace que sea uno de los más recomendados para iniciarse en los sietemiles y para entrenar para ochomiles. Por ello, es visitado por alpinistas de cada rincón del planeta desde que, en 1928, tres alemanes coronaran la cumbre por primera vez. Himalayistas como Carlos Soria realizan allí su entrenamiento específico para los grandes retos a los que se enfrentan.

En 4×4 se llega al punto de partida de la expedición del Lenin, el campo base Achik Tash, a 3000 metros sobre el nivel del mar. Allí encontrarás un alojamiento confortable que será de gran ayuda para coger fuerzas antes de comenzar el ascenso y de inestimable utilidad para recuperar cuando bajes de la montaña.

La ruta clásica se divide en 17 etapas, con 4 campamentos. Los 3 primeros, situados a 4.400, 5.300 y 6.200 nos servirán para aclimatar a la altitud, y el cuarto a 6.400 lo utilizaremos como descanso antes del ataque a la cima, a 7134 metros.

Por su parte, el Khan Tegri es algo más que el anterior y supone un reto bastante más serio, además de conocimientos técnicos algo más extensos. Y por último, el Pobeda, el más alto de todos y el que incluye las rutas de mayor dificultad. No fue coronado hasta 1943, por un equipo soviético que lo bautizó como lo conocemos ahora y cuyo significado es Victoria.

Descubrir las otras maravillas del país

Si lo tuyo no es el trekking extremo y lo de escalar sietemiles se te queda un poco grande, no hay problema, ya que la región también te puede ofrecer un viaje diferente y apetecible para ti.

LAS CAPITALES DE KIRGUISTÁN

Como cualquier visita a este país, la primera parada será  Bishkek, la capital de Kirguistán, ya que es aquí donde se encuentra el aeropuerto internacional. El lugar no suele suscitar especial  interés en el viajero, más allá de sus verdes y numerosos parques. Aunque para ser una ciudad con menos de un millón de habitantes celebra numerosos eventos culturales al año y entre sus calles encontraremos cuantiosas referencias a su historia tanto antigua como reciente.

Por su parte, Osh, en el valle de Ferganá, es la segunda ciudad en importancia del país y conserva uno de los bazares más antiguos de la Ruta de la Seda, en el que los mercaderes regateaban con sus productos. Hoy en día podemos encontrar de todo entre sus puestos, desde objetos tradicionales hasta música moderna.

EL LAGO SON KUL

El lago de Son Kul es otra zona preciosa de esta tierra, en la que podrás recrearte, durante unos días, en los maravillosos parajes de sus alrededores, de manera relajada, con paseos a caballo. Las hogueras nocturnas gozando del silencio absoluto y un cielo plagado de estrellas, también llenarán de gozo el corazón del viajero más apacible, y la posibilidad de alojarse en una casa familiar, permitirá conocer las costumbres y la forma de vida de sus pobladores.

CUÁNDO VIAJAR A KIRGUISTÁN

Como ves hay opciones para todos los gustos. Así que si estás pensando en visitar este selecto lugar, te recomiendo los meses de julio a septiembre, sobre todo si tienes en mente un viaje  de senderismo o escalar alguno de sus tres sietemiles, aunque para un viaje relajado también es la mejor época.

Si por el contrario, te interesa más el esquí, los meses perfectos son de diciembre a marzo. Durante mayo y junio reciben pocos turistas, ya que las pistas suelen estar cerradas, pero aun queda nieve que limita la movilidad para realizar trekking.

Niño kirguís a la entrada de una yunta
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